Comienza
un nuevo curso académico en la Universidad
de Granada y las calles de nuestra ciudad
toman vida, las aulas se abren para recibir
el aire fresco del nuevo otoño; y
el reencuentro con vosotros es siempre un
momento de gozo y alegría.
Todavía tengo presente la buena experiencia
de este pasado verano en el Camino de Santiago, y recordando los momentos vividos
me daba cuenta de la importancia que tiene para nuestra propia vida el buscar
y descubrir la belleza de las cosas, de los acontecimientos y de las personas
que nos son totalmente dadas gratuitamente.
Os propongo un nuevo lema para este curso: “Descubriendo
la belleza de la gratuidad”. Gratuidad significa que no
hago las cosas para o porque me las agradezcan, me recompensen, me alaben,
sino con
la generosidad que me da el sentirme previamente amado. La gratuidad hace nuestra
vida transparente para que se pueda percibir su origen; es el modo práctico
de mostrar que nuestra vida es gratuita, que es puro don, sin cálculo;
un don, sólo porque Dios halla su alegría en nuestro existir. Y
porque es mero don, nosotros, a cambio, también daremos con libertad,
gratuitamente.
Nos dice el Papa Benedicto XVI: “Aquello
de lo que el hombre tiene más necesidad no se le puede garantizar por
ley. Para gozar de una existencia en plenitud, necesita algo más íntimo
que se le puede conceder sólo gratuitamente: podríamos decir que
el hombre vive del amor que sólo Dios, que lo ha creado a su imagen y
semejanza, puede comunicarle”.
Que reto tan apasionante ¿no? Fijaos bien,
se trata por tanto de buscar y descubrir la belleza que embellece nuestra historia
y nuestra vida. Y esa belleza está a nuestro alcance, no es algo ajeno
o extraño a nuestra vida. Decía Dostoievski: “El mundo será salvado
por la belleza… y la belleza es Cristo”.
Es un camino excepcional este de ir descubriendo
la belleza de lo pequeño y lo gratuito. Os propongo recorrer este camino
con vuestros compañeros de la Universidad y así animarles e invitarles
a vivir junto a los dos millones de jóvenes de todo el mundo la próxima
Jornada Mundial de la Juventud a la que el Papa nos ha convocado en Madrid
en Agosto de 2011.
Recordad siempre que “quien no espera
lo inesperado, no lo encontrará”. No tengáis miedo a
abrir vuestra vida a la gratuidad del amor de Dios y vuestra vida será sencillamente
bella.
José Antonio Villena García
Delegado Diocesano de Pastoral Universitaria